Crecer... doloroso pero necesario.
Antes nos daba miedo hacer muchas cosas... le teníamos miedo a la soledad, al amor, al desprecio y al abandono, y aunque aún siguen estos miedos ocultos en lo más profundo de nuestro ser hoy no son un impedimento para ser quienes somos. Ya que somos más fuertes, llevamos con orgullo las cicatrices del pasado. Vemos el futuro con nuevos horizontes y esperanzas. Aunque nos entristezcamos o alegremos por quienes éramos, hoy vivimos aún más felices por quienes somos.
Agradecemos el haber vivido esos tragos amargos que aveces la vida nos brinda. Aquellas heridas en las cuales nosotros nos tenemos que curar, porque no hay nadie que nos tienda una curita, o simplemente nos tienda la mano. O esas apuñaladas en la espalda, que aveces vienen de quienes menos las esperamos y pensamos que el dolor no se ira o sera nuestro amigo durante un largo periodo pero gracias a todo esto hoy somos personas más sabias, maduras y con una perspectiva diferente del mundo. Nunca queremos vivir experiencias dolorosas y todos las evitamos a toda costa. Evitamos el volvernos vulnerables frente a alguien mas, ya que sabemos que existe aunque sea una mas mínima oportunidad de ser lastimados y ya nos sentimos cansados de eso. De confiar para ser lastimados, de abrirnos con alguien. Pero, hasta cierto punto es necesario el poder pasar por la más difícil de las tormentas para ver la calma. Para poder decir he aprendido, vivido, confiado y amado. Y salir orgullosos con las cicatrices que nos da la vida. Al fin y a cabo cada una de ellas cuenta una historia. Algunas más dolorosas que otras. Que lindo es crecer, que lindo es aprender, que lindo es vivir sin miedo a las heridas que nos puedan ocasionar las experiencias de la vida. Todo esto es crecer...
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